Aguas mineromedicinales


Las aguas mineromedicinales constituyeron un elemento terapéutico de primer orden

hasta el primer tercio del siglo XX, siendo considerable el número de pacientes que acudían a los balnearios en busca de un remedio a sus dolencias.

A partir de los años cuarenta, el desarrollo de la industria farmacéutica y el desarrollo tecnológico permitieron notables avances en la terapéutica médica y quirúrgica. Estos hechos, junto con la situación socioeconómica creada a consecuencia de los conflictos bélicos de esa época, son algunos de los factores que influyeron en que los tratamientos balneoterápicos quedaran relegados a un segundo plano, pero esto no quiere decir que las aguas medicinales perdieran su efecto terapéutico, sino que la sociedad y los profesionales médicos optaron por las nuevas herramientas terapéuticas más accesibles y fáciles de utilizar.

En los años ochenta, la sociedad vuelve su mirada hacia tratamientos menos agresivos y comienzan a tomar auge las denominadas terapias «blandas», entre las que se puede incluir la Hidrología Médica. Cada vez se da más importancia a los hábitos de vida, medidas higiénicas, dietéticas, práctica de ejercicio, etc., como elementos importantes de los tratamientos, a la vez que el paciente toma un papel más relevante como responsable de sus cuidados. Desde este punto de vista, los

balnearios son centros sanitarios donde se dan las condiciones idóneas para realizar actividades de educación sanitaria. En esta misma década aparecen en España

los programas de termalismo social, que permiten que un número cada vez mayor de personas accedan a los beneficios de las aguas medicinales, estando previsto que en los próximos años se alcance la cifra de 250.000 beneficiarios de los programas estatales, a los que hay que añadir los beneficiarios de los programas autonómicos, de otras entidades y los clientes privados (en total, unos 650.000- 700.000).

Si, además, tenemos en cuenta que entre las principales indicaciones de la Hidrología Médica encuentran las enfermedades crónicas de múltiples sistemas, padecimientos

que, en general, obligan a los pacientes a buscar alivio en todos los recursos a su alcance, es fácil comprender que cada vez sea mayor el número de pacientes que busquen el asesoramiento de su médico en materia de Hidrología Médica.

Como cualquier otra especialidad MIR, la Hidrología Médica ha ido evolucionando y algunas de las indicaciones clásicas han desaparecido por tener tratamientos más eficaces en el ámbito quirúrgico o farmacológico, pero también han aparecido indicaciones nuevas, especialmente en el campo de la recuperación

funcional y de la prevención.

Todo ello hace que la publicación de libros como éste sea imprescindible para facilitar la actualización de conocimientos a los profesionales sanitarios. En el caso de la Hidrología Médica, la relevancia de las nuevas publicaciones cobra el máximo interés, debido a la ausencia de formación en este campo de los licenciados en medicina, ya que son muy pocas las Facultades de Medicina que incluyen en sus programas contenidos relacionados con la Hidrología Médica y, en las que lo hacen,

son materias de carácter optativo. Por ello, la mayor parte de los médicos se encuentran inermes cuando sus pacientes les consultan sobre la conveniencia o no de estas curas y el momento y lugar donde realizarlas. Este libro viene a paliar este vacío y, dada su estructura, fácil de consultar, clara, práctica y actualizada, sin duda constituirá una ayuda a todos los médicos, y especialmente en Atención

Primaria, lo que en definitiva redundará en una mejor calidad de la asistencia no sólo

en el nivel de la Atención Primaria, sino que, al acudir al balneario pacientes mejor dirigidos, el médico del balneario podrá prescribir el mejor tratamiento balneoterápico, obteniendo los mejores resultados y, en definitiva, mayores beneficios para el paciente.

 

Prof. Dra. Inés Martínez Galán

Presidenta de la Comisión Nacional

de Hidrología Médica


El hecho de que en Medicina la enseñanza universitaria de la Hidrología Médica esté dirigida, principal y casi exclusivamente, a la formación de médicos especialistas en esta materia, produce un cierto desconocimiento de la especialidad en la mayor parte del colectivo médico. Esto conlleva a un frecuente escepticismo médico sobre la eficacia de la cura balnearia.

Se añade, además, que en estos tiempos en que los balnearios están de moda para el ocio aparezcan, en ciudades y hoteles, remedios de balnearios que nada tienen que ver ni con las aguas mineromedicinales ni con la auténtica cura balnearia, creando muchas veces confusión entre usuarios y profesionales sanitarios.

En España hay clasificados unos 2.000 manantiales mineromedicinales y los balnearios en activo pasan del centenar. Cada vez son más tanto los usuarios de los balnearios como las consultas que éstos hacen a sus médicos sobre diversos aspectos de esta terapia. 

Paralelamente, el Programa de Termalismo Social del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales ha motivado que se rellenen anualmente en España por los médicos de «cabecera » del orden de 300.000 certificados sobre la conveniencia o inconveniencia de realizar una cura termal, por lo que cada vez es mayor

la responsabilidad en los conocimientos sobre Hidrología Médica.

Por todo ello, surge la necesidad de divulgar prioritariamente entre médicos generalistas y de familia los conocimientos básicos sobre las

técnicas y tecnologías utilizadas en Hidrología Médica.

El Dr. Antonio Hernández Torres, director y coordinador de esta publicación, cuya vocación constante por las aguas mineromedicinales conozco desde hace muchos años, ha enfocado el libro para que sirva de guía clínica, principalmente a los médicos de Atención Primaria, y ayude a tomar decisiones sobre Hidrología Médica y Cura Balnearia.

Así pues, el libro no viene a añadirse como uno más a los textos sobre Hidrología Médica, sino que constituye un manual práctico de consulta que ayudará, indudablemente, a dar respuesta a muchas de las cuestiones planteadas

por los pacientes.

 

Dr. Juan Carlos San José Rodríguez

Presidente de la Sociedad Española

de Hidrología Médica